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RUIDO A CIEGAS 3
CCDRadio / Centro de Cultura Digital
27.08.14
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Artista Invitado: CAMILLE MANDOKI


Fotografía: Paulina Sainz | Texto: Ejival.

 

Camille Mandoki ha dedicado gran parte de su corta vida a sentir. Y aún así Camille Mandoki, a sus 23 años, apenas se ubica y encuentra su voz, apenas inicia. Y esa voz, sin duda, es uno de los mayores privilegios que un joven artista pudiera poseer. También es obvio que Camille Mandoki piensa, procesa, explica, cuestiona y ejecuta antes de cantar o tocar su piano. Su música, estados de ánimo, más bien, son emociones que se desbordan con una calma inquietante que ahoga y sumerge en lo de uno mismo. Lentos espacios y una voz que es más grande que la misma Camille. Su misma voz, su misma búsqueda musical y sonora también la absorbe y la escupe al mismo tiempo. A lo mejor la música de Camille Mandoki sirve para indagar en todos esos aspectos que no nos gusta mucho ahondar.

“Me he llegado a quedar demasiado tiempo en sentimientos como culpa y odio. Te pierdes en el fondo de una pregunta hasta que tú mismo te bloqueas las respuestas. Pero supongo que algo siempre me saca de ahí”, explica Camille Mandoki para dibujar un posible acercamiento a la música que realiza.

Camille Mandoki nació en Los Ángeles California y ha vivido en Canadá, Nueva York, Maine e Israel. Tiene desde los 16 años bosquejando sonidos en Garageband. Y a pesar de estudiar brevemente algunos aspectos de música, la mayoría de su trabajo es intuitivo y autodidacta. El resultado de esa búsqueda musical la trae a territorios góticos y de folk explorados por Nico, la alguna vez cantante de Velvet Underground. Su música también recuerda a los cantos de Jarboe de Swans y a los espacios flotantes de Liz Harris de Grouper. Tan solo escuchar uno de los tracks más recientes de Camille, “I May Be At Fault”, uno puede darse cuenta que esa búsqueda musical, en tiempo y espacio de Camille, es una breve eternidad. No es el llamado de una sirena perdida, es Camille Mandoki tratando de decir algo.

¿Pero cómo explicar esas bellas abstracciones a las que Camille Mandoki ha llegado? En el rock estas impresiones ahora son fácilmente asimilables. Igualmente en la música electrónica. Pero lo de Camille Mandoki parte de un ejercicio de honestidad, el simple hecho de querer compartir sensaciones. “Estos espacios y respiros me han enseñado a sentir cosas muy increíbles y entre más me los doy más necesidad tengo de compartir lo que descubro, desde lo más bonito hasta lo más triste. Lo bonito y lo triste son las dos cosas que más necesidad siento por compartir, y no sé si por casualidad sea que también son las dos cosas que menos siento que se les da el espacio en la rutina citadina”, dice abiertamente Camille Mandoki.

Lo importante aún está por venir. Porque si bien la Ciudad de México ofrece contextos y situaciones para lo de Camille Mandoki, la verdad es que la ciudad no sabe escuchar. También México debe aprender a fomentar y crecer un talento como el de ella, a pesar de los soñadores y optimistas que viven ahí. El resto del mundo está abierto, tal vez. Y mientras ese momento llega, Camille Mandoki seguirá escribiendo canciones. “Tengo por ahí de 50 canciones y pasan por cambios de estilo muy fuertes pero hay una constante que las mismas derivas han madurado muchísimo, y ya casi siento que tengo suficientes de esas constantes para algo más en forma con lo que me puedo sentir orgullosa”, explica con bello entusiasmo Camille Mandoki.

soundcloud.com/billiemandoki

 

 

Invitado Sorpresa: FELIX BLUME


Fotografía en Ucrania (Chernóbyl): Alain de Halleux

 

Félix Blume. Nacido en el sur de Francia en 1984, titulado de la escuela INSAS en Bélgica, y de un BTS en Audiovisual en Francia. Vive entre México, Francia y Bélgica. Félix es ingeniero de sonido, investigador de sonoridades, grabador de sonidos lejanos. Trabaja para películas documentales y de ficción, así como para video-arte. Las películas en las cuales ha participado son producciones independientes, presentadas en salas, difundidas en la televisión o en festivales de renombre internacional. Su trabajo personal esta basado en sus grabaciones de campo, usando el sonido como materia prima, sin –o con muy poco- tratamiento. Sus creaciones sonoras trabajan la idea de paisaje sonoro y produce diferentes “postales sonoras” presentadas en Arte Radio (Fr), Kunst Radio (At), Phaune Radio (Fr), entre otras. Su trabajo se extiende al visual con una serie de videos minimalistas, de formato corto, enfocados en el sonido, que estuvieron presentado en proyecciones o en instalaciones video (Festival Monophonic, Be). Coleccionista de sonidos, ha adquirido un gran biblioteca de sonidos de varias partes del mundo que comparte de manera libre en Internet.

A "LOS"CUATRO"VIENTOS – una improvisación en vivo versión del 21 de agosto del 2014.
“La Naturaleza es un arpa eólica cuyos sonidos sólo son perceptibles al alma poética: ésta no hace más que reflejarnos la armonía de aquella” (Novalis)

En las civilizaciones antiguas, el dios del viento (Eole, Aiolos, Aeolus) tiene un lugar importante. Se manifiesta a través de las harpas eólicas construidas para él. En esta pieza estoy utilizando sonidos del viento sonando en 4 lugares diferentes, grabados entre 2011 y 2014 en varios lugares de América. En un solo de los casos se trata de una arpa eólica (Chile), construída con el propósito de interactuar con el viento. En los otros casos, son postes eléctricos de baja y alta tensión (California, Chile, México) o postes de un antiguo telesquí (Bolivia). Los hilos eléctricos son las cuerdas, los postes y las estructuras metálicas son el cuerpo de resonancia, los tubos el órgano... Estas construcciones modernas serán las harpas eólicas de nuestros tiempos?

La instalación de la electricidad en las casas al principio del siglo XIX cambio el paisaje sonoro del campo con las líneas de alta tensión. El Doctor Philip Dickinson del “Insitute of Sound Research and Vibrations”, menciona el caso de una señora que intento suicidarse porque escuchaba continuamente un sonido inaudible para los demás. Después de varios análisis, descubrieron que algunas líneas eléctricas resonaban y producían sonido entre 30 y 40 Hertz. Este mismo sonido ha sido grabado en otros lugares, dependiendo de la temperatura, de la humedad y del viento. (Extracto de “The tuning of the world” de R.!Murray Schafer)

www.felixblume.com